Año Nuevo, Nueva Caza

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El reloj marcó las doce de la noche y el cielo se iluminó con juegos pirotécnicos mostrando que era el final de un año y el inicio de otro, todos estaban felices celebrando, siendo felices en las calles, saludando a sus vecinos, felicitando a todo el mundo sin presentir que el desastre se avecinaba, no solo iniciaba un año cualquiera, era el 2013 y ellos se aproximaban a la ciudad a celebrar de una forma diferente.

La calle iluminada por grandes faros se quedó a oscuras y la gente que la atestaba gritó asustada, pero cuando regresó la luz todos empezaron a reír divertidos por el temor de los amigos; sin embargo los niños lloraban y los animales se inquietaban, los perros chillaban y los gatos huían del regazo de sus dueños en busca de un escondite; los presentían venir, pero los adultos habían matado esa lamparilla de alerta en sus mentes al no temer a la oscuridad ni al monstruo de debajo de la cama, estaban indefensos.

Las lamparas de la calle volvieron a apagarse trayendo una nueva ola de gritos que cesó en el instante que la electricidad llegó nuevamente dos segundos después.

Ya era tarde para huir, ellos se acercaban con un caminar lento y parecían que no tocaban el suelo, solo se podía ver la niebla que bailaba a sus alrededores inundando la calle con un olor dulzón que les embrujaba a los humanos, deteniéndolos allí como si estuvieran congelados, lo único que podían hacer era disfrutar del delicioso olor que les provocaba que la piel se les erizara.

Tomados de la mano Kurt y Azura caminaron hacia la fiesta en un pequeño pueblo a las afuera de Londres con los otros vampiros caminando a su lado, siguiéndoles deseosos de tomar la vida de cualquier persona que se les cruzara, sin embargo las ordenes estaban echadas, nadie tomaría la vida de nadie sin la autorización de los dos.

Se acercaban, el corazón de todos les llamaban como una sirena llama a los marineros, ellos eran los enviados de la muerte que iban a arrasar con todos.

Se detuvieron en la esquina y un par de humanos abrazados les vieron y el instinto les hizo esconderse en su casa, pero no les ayudaría, todos estaban sedientos y nada los detendría, registrarían casa por casa para saciar su hambre de violencia y sangre.

Kurt soltó la mano de Azura y levantó las manos con las palmas hacia los humanos que les miraron como bicho raro, sin embargo ellos serían los que morirían; Kurt sonrió mostrando sus colmillos filosos y el pánico inundó a todos alborotando el olor de la sangre en el aire, extasiando a la docena de vampiros a sus espaldas.

Disfrutando del pánico, Azura entrelazó una mano con la de él y miró a los humanos, paralizándoles como estatuas, lo único que podrían hacer era mover los ojos y a penas respirar.

—¡Escuchen! —rugió Kurt riendo—, no teman, no haremos nada.

—Salvo matarlos —Azura se burló removiendo su largo cabello sedoso del color de la arcilla.

—No dolerá —el líder movió los dedos llamando a una jovencita, obligándola a caminar hacia él.

—Mucho —murmuró una pelirroja del grupo que se acercó con rapidez y con las uñas le desgarró el cuello a la humana, que logró gritar al romperse el poder de Azura sobre ella.

—Disfruten mis queridos amigos —Kurt soltó la mano de su mujer y tomó un puñado de niebla entre sus manos soplándola en dirección a los humanos—, un nuevo año comienza.

La calle se inundó de la niebla, haciendo difícil la visión a los humanos, la cacería sería excitante. Azura suspiró y sonrió antes de besar dos dedos de su mano y lanzar aquel beso con una ráfaga de viento, como si hubiese sido un beso en la mejilla, cada humano lo sintió antes de poder moverse; algunos gritaron, otros salieron corriendo en busca de refugio.

—Disfruten el festín —Kurt señaló hacia el frente y los vampiros salieron de detrás suyo en busca de sus presas.

Azura estaba sedienta y olía algo delicioso cerca, siguiendo su olfato, caminó con paso lento, rodeando a su presa, haciéndoles temer. Empujó un auto que se atravesaba en el camino y este se estrelló contra otro aplastando a un hombre.

—Sé que estás allí —le susurró al oído a la mujer acuclillada detrás de un árbol grande cerca de la oscuridad, y se volvió a alejar a una velocidad desmedida.

La humana miró hacia atrás y al no encontrarla, peinó el frente con la poca visibilidad.

—Puedo olerte —Azura se acercó nuevamente y le susurró antes de inspirar su fragancia que le hizo arder la boca de deseo.

Asustada, la mujer corrió de su escondite hasta detrás de un auto; divertida, la vampiro le dio un suave soplo en la nuca, arrancando un grito desgarrador de la garganta de la chica.

—Vas a perder —Azura la miró fijamente y la mujer no pudo mover ni un solo músculo, su poder paralizante le encantaba—. Es muy tarde para huir —se acercó a su presa y se acuclilló frente a ella—, vas a morir —rió.

Disfrutando del miedo que reflejaba los ojos de la humana, acercó el dedo índice a la mejilla de su presa y con la uña rasgó la piel y una pequeña linea de sangre apareció por la herida. Sacando su lado sádico, sacó la lengua y lamió el camino de sangre, deleitándose del dulce sabor.

—Crees que eres hermosa —le sonrió—, pues no lo eres —con ambas manos rasgó la blusa—, puedo oler el plástico que han implantado en ti. No eres nada más que eso, plástico.

Con la uña desgarró tan profundo la piel sobre los senos que se podía ver la prótesis mamaria.

—Solo plástico —se humedeció los labios—, le haremos un bien a la humanidad.

La liberó de su poder y la humana empezó a gritar de dolor, lloraba sin parar.

—Feliz año —rugió Azura levantando la mano y pasándola por el cuello de la mujer como cuchillas, cortándole la carótida.

Un grito salió de la garganta de la mujer, pero no le dio ni un segundo, se abalanzó sobre ella y le mordió la piel del cuello donde había cortado; el flujo de sangre aumentó llenándole la boca, haciendo que esta se le regara por la comisura de los labios.

Cuando terminó con la mujer, escuchó cerca un latido, miró a un lado y un hombre escondido entre la maleza había sido espectador. Sonriéndole con la boca manchada de sangre, caminó lentamente quedando frente a él, quien se levantó y se quedó quieto unos segundos.

—Tú y yo nos vamos a divertir.

Con el corazón aumentando su latir, él salió corriendo despavorido. Pagada de sí misma, Azura corrió detrás de él y le saltó encima, tumbándolo en el suelo y mordiéndole el cuello, desgarrando un pedazo de piel y escupiéndola a un lado antes de empezar a beber.


Sería una larga noche, y un excelente inicio de año.

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