Luna de Sangre: Parte I

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Abrió los ojos y una nube roja cubría su visión, era como una fina capa sobre sus pupilas haciendo que el cielo raso de su habitación se viese como si estuviese manchado de sangre, no era la primera vez que le pasaba, por lo que no le preocupó, sabía que en pocos minutos la nube se disiparía, sin embargo, de aquella mancha roja en el techo se desprendió una gota que cayó en su frente, siendo tibia y ligeramente viscosa, inmediatamente se llevó la mano a la frente y miró el liquido que ensuciaba su mano, haciéndole consciente que no era la típica nube roja que enmarañaba su visión, el techo realmente estaba manchado de rojo, olisqueó la mancha en su mano y el olor a óxido confirmó que se trataba de sangre, inmediatamente se levantó y vio la cama en la que había estado acostada, estaba manchada con la misma sustancia, el único espacio celeste era donde estuvo acostada, asustada pasó las manos sobre sus brazos sintiéndolos resbaladizos; con lágrimas de terror miró su cuerpo y la sangre lo cubría; en aquel momento cayó de rodillas y comenzó a gritar sin obtener ayuda, ella vivía a las afueras de Healy, Alaska, su vecino más cercano se encontraba a casi una milla de distancia. 

—Esto es un sueño, esto es un sueño —se repetía una y otra vez mientras tironeaba de su ropa en busca de lesiones, mientras miraba la gruesa cortina que cubría su gran ventana, quería que el sol saliera, nunca se había sentido a salvo en la oscuridad a pesar de que la lámpara estuviese encendida. 

En completa desnudez corrió al cuarto de baño y miró su cuerpo intacto manchado de rojo, en aquel momento se inclinó en el inodoro y devolvió el estómago. 

Se metió bajo la lluvia de la ducha y restregó su cuerpo con una esponja susurrándose que era un mal sueño. 

Al salir del cuarto de baño vestida con solo una camisa vieja de su hermano mayor, buscó los implementos de limpieza y comenzó a retirar cada pieza de ropa de cama, metiéndolo en un cesto de ropa sucia, con el trapeador limpió lo más que pudo el cielo raso, dejándolo de un tono rosa que de alguna forma parecía haber sido pintado de ese color, sin embargo, traía a su mente la sangre goteando de este. 

Cuando el reloj marcó las siete de la mañana se montó en su coche y condujo en la oscuridad hasta el centro de la ciudad al pequeño cibercafé donde trabajaba. 

—¿Te encuentras bien, querida? —pronunció la anciana dueña del local. Ella solo pudo asentir y sonreírle—, ¿Estás así porque extrañas a tus padres?

—Ellos están bien en Seattle, mamá suele llamarme a diario. 

Como todos los días, las horas transcurrían normales, ella era la única empleada, por lo que no le importaba ayudar a las personas, sin embargo, cada vez que la luz solar desaparecía y la puerta se abría ella temblaba, la misma persona de ojos negros como la noche cruzaba el umbral y se sentaba en la mesa diagonal a la caja donde ella permanecía, sacaba un libro y lo abría, bajando la mirada a este por pequeños momentos, mirándola a ella por largos intervalos. 

—Un café —pronunció con un toque de ruso en su voz, haciéndole temblar. 

El hombre no bebía, regalaba todas las tazas que pedía, permaneciendo allí hasta minutos antes del cierre.

Luego de entregarle todo el dinero a la dueña, ella corría a su vehículo y se encerraba en él con la respiración acelera, errando varias veces antes de poder colocar la llave en el contacto y viajar para encerrarse en su casa donde pasaba la mayor parte de la noche en vela. 

Los cinco días siguientes fueron iguales, despertaba con sangre sobre su cuerpo. Aquella noche decidió tomar valor e intentar descubrir lo que sucedía mientras ella dormía, por lo que puso la pequeña cámara del computador portátil, cubriendo el esto de esta con pequeños peluches de animales.

Al amanecer el panorama era el mismo, luego de limpiar tomó su computador e intentó encenderlo, pero este no lo hizo, haciéndole cuestionarse qué había pasado. Cuando regresó del trabajo la encontró encendida con el vídeo en pausa. 

Quitándose los zapatos, se subió a la cama y tomó el computador, colocándolo sobre sus piernas antes de presionar reproducir, en aquel momento su respiración se quedó en su garganta. 

El hermoso hombre de ojos negros que le hacía estremecer por temor estaba de pie al lado de su cama, observando directamente a la cámara.

—La curiosidad es muy grande, pequeña Nia —pronunció sentándose a su lado, pasándole los nudillos por la mejilla, provocando un estremecimiento a ella en el vídeo y en ese momento—. Ya no puedes huir de mi —murmuró acariciándole el cuello con los dedos—, has madurado lo suficiente para ser mía en todas las formas posibles.

>>Ellos cumplieron su palabra, te cuidaron muy bien y se alejaron en el momento indicado —el hombre volteó a mirar a la cámara y sonrió—. Falta muy poco para que haya terminado, moya lyubov'.

El hombre fijó la vista en la cámara mostrándole los dientes superiores, provocándole que gritase cuando sus incisivos laterales se hicieron más largos y puntiagudos al igual que los caninos, en una sonrisa giró hacia ella dormida y mordió su cuello, inmediatamente ella gritó aferrándose a él, abriendo los ojos mientras enterraba los dedos en su camisa negra, girando más la cabeza, dándole mayor acceso a ella. 

Su yo consciente se estremeció y tocó el cuello con las dos manos, no podía creer lo que sus ojos veían. 

Cuando hubo terminado el hombre se fue dejándola una vez más sumida en el sueño antes de regresar una hora después con un hombre acuestas en su hombro. 

—Despierta, moya lyubov' —susurró mientras apretaba la mano en el cuello del hombre, evitando que gritase. Su yo inconsciente abrió los ojos y sonrió al vampiro.

—Me trajiste un regalo —dijo entrelazando los dedos, llevándoselos al pecho—. No debiste hacerlo. 

—Es todo tuyo —dijo él tirando al hombre en la cama, se observó ponerse a horcadas sobre la víctima y de alguna extraña forma sus incisivos y caninos fueron iguales a los del vampiro antes de atacar al hombre, manchando las sábanas y su ropa con sangre.

En el momento que vació el cuerpo, este dejó de ser sólido, convirtiéndose en cenizas. 

—Buena niña —pronunció el vampiro haciéndole el cabello a un lado, inclinándose para pasar la lengua por su barbilla, limpiando la sangre. 

Su yo inconsciente sonrió antes de acunar el rostro del vampiro y besarle, comenzaron a quitarse la ropa y ella no pudo observar más, solo tiró lejos el computador y lloró. 

—No tengas miedo, moya lyubov' —se estremeció y miró al hombre sentado en la esquina contraria de la cama—, no voy a lastimarte. 

—¿Quién eres?

—Esa no es la pregunta correcta, pero responderé ambas. Soy Kaleb y soy un varacolaci o comúnmente conocido como vampiro como tú —ella negó una y otra vez.

—¿Qué quieres de mi? —él le sonrió.

—Eres mía, siempre lo fuiste. Naciste en Moscú, yo era el protector de la ciudad; la primera vez que nos vimos lo supe, mi corazón latió por primera vez en siglos y tú, siendo una niña que apenas podía caminar intentó correr hacia mí. Fue imposible no huir contigo. 

—Eso es mentira, hay fotografías de mamá embarazada, estando conmigo siempre. 

—Te entregué a ellos cuando tenías cinco años, todas las memorias que tienes antes de ellos las implanté allí. 

Kaleb se acercó a ella en un suspiro y le colocó dos dedos en la sien, instintivamente ella cerró los ojos y de pronto se veía en Moscú con otros adultos, sentándose en el alfeizar de su ventana en las noches, esperándolo, sonriéndole, en cada cumpleaños él le había regalado los animales de peluche con los que había cubierto el computador. 

—Aquí en Alaska hay muchos supersticiosos, no podía permitir que estuvieses consciente de mí, de nosotros, pero ya eres una mujer, la noche anterior fue el final de la trasformación, ahora eres completamente un vampiro, mía. 

>>El miedo que sentías en las noches, era anhelo porque viniera a visitarte.

Ella negó y salió de la casa descalza, sus pies a penas se hundía en la nieve, ella corría con rapidez inhumana. 

—No podrás huir de mí —él pronunció en una sonrisa sujetándola del brazo, tirando de ella hacia el bosque.


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4 comentarios

  1. Ohhh que interesante!!!!! Me encanta este inicio, después de todo, ella ni siquiera sabía que ya la había convertido ;)
    Besos gigantes!!!!
    XOXO

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  2. Es una nueva historia que vas a publicar aqui? Porque me ha encantado! La seguiré sin dudas!

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  3. maravilloso¡¡¡¡, espero con ansia la continuación.
    Besos

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  4. OMG....quiero saber mas esta muy bueno para cuando mas

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