Love, amor, amour: Capítulo 3

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¿Por qué siempre tienen que haber una respuesta al por qué somos solitarios?


Decirnos solitarios no solo tiene que ver con no conseguir una pareja, es el hecho de no poder mantener personas a nuestro alrededor, casi siempre es hecho a consciencia. Tengo tres teorías.

1. Alguien nos lastimó lo suficiente como para resguardar nuestras emociones de otros haciéndonos actuar cerradamente alrededor de personas nuevas.

2. No confiamos porque hemos visto sufrir a personas que amamos. 

3. Nuestra personalidad ha sido así desde que hemos nacido. 

Antes de que pregunten, mi caso es el tercero, desde que tengo memoria recuerdo estar sola, casi siempre tenía una o dos personas ajenas a mi familia, aquellas personas dejaron de lado mi rostro malhumorado y se acercaron a hablarme, conociendo que puedo ser divertida. 

Respondiendo a una pregunta anterior, no encontrar al o la “indicada” no se trata de ser feos, es la personalidad, lo que el lenguaje corporal muestra, que invita o aleja al resto. Creo que todos nos hemos preguntado ¿Por qué ella/él tiene pareja si yo me veo mejor? Pero nunca nos detenemos a ver que esa persona es sociablemente abierta, con cualquier persona puede entablar una amistad, mientras que nosotros, el grupo X tiene mayor dificultad a ser sociable, lo digo por experiencia, puedo escribir millones de cosas en este blog, expresar mis pensamientos, pero si llegásemos a encontrarnos cara a cara respondería con pocas palabras, sentiría incomodidad. 

¿Por qué no cambiar? – Marie. 

A Marie debo decirle que sí se puede cambiar. Nuevamente hablaré sobre mis experiencias.

No mentiré, sí se puede cambiar, en mi adolescencia lo hice, me forcé a cambiar mi actitud, forma de pensar, ir a fiestas de fraternidades mientras lo que en realidad deseaba era quedarme en casa leyendo un libro. ¿Qué saqué de provecho? Me vi rodeada de personas que querían utilizarme, personas falsas, muchachos que lo único que querían era sexo. 

Siempre, siempre que se tiene personas falsas alrededor en el momento que no obtengan provecho de ti se alejarán tan rápido que te marearan. Por ello decidí dejar de mentirme a mí misma. Comencé a aceptar que ser solitaria no es tan malo como parece, eso solo me rodea de personas que valen la pena. 

Si quieren cambiar, háganlo, no tomen mi experiencia como un impedimento, puede que a ustedes les vaya mejor. 


Hayley presionó publicar antes de apagar el computador y recostarse en el sofá poniéndole atención a la película de horror que transmitían en HBO, tomando un puñado de palomitas de maíz, llevándoselas a la boca, sobresaltándose cuando el timbre repiqueteó con fuerza haciéndole sentarse de golpe, tirando el cuenco al suelo.

Con el corazón latiéndole con fuerza se puso de pie intentando no aplastar su desastre, abriendo la puerta sin preguntar, soltando un grito cuando todas las luces se apagaron y vio la sombra de un hombre ser iluminada por un rayo que marcaba el cielo. 

—¿Hayley? —escuchó su voz y se estremeció cuando su mano hizo contacto con su brazo, sintiendo aquella extraña conexión, saltando hacia atrás con rapidez. 

—¿Qué haces aquí? —preguntó cerrando la puerta encerrándolos en la oscuridad mientras tanteaba sus bolsillos en busca del celular. 

—Pensé en que podríamos salir a cenar, pero este apagón nos mantendrá encerrados —pudo escuchar la sonrisa en sus palabras. 

—Creí que no volvería a verte —suspiró dándose por vencida, su celular estaba en alguna parte de la oscuridad—. Creo que deberías irte —pronunció comenzando a alejarse, estirando las manos para no golpearse, de pronto una luz iluminó su alrededor. Volteó el rostro encontrándole sonriendo, alumbrándole con su móvil.

—Las calles son un peligro, los apagones son la ventaja que toman los antisociales para robar las casas de mujeres hermosas y solas —Hayley entornó los ojos.

—Correré el riesgo —continuó su camino a la cocina seguida por Michael iluminando su camino. 

—Mi madre me enseñó a proteger a las mujeres. Si no lo hago se sentirá muy decepcionada desde donde está —en aquel momento pensar en que su madre estuviera muerta hizo que se removieran sus emociones. 

—Está bien, puedes quedarte —murmuró encendiendo dos velas, dejando una en la cocina, llevándose la otra a la sala, recordando su desastre. 

—Has hecho una fiesta —pronunció sonriéndole, provocando que la vergüenza tiñera sus mejillas.

—Me has asustado al llegar, estaba viendo una película que me puso los pelos de punta.

—Lo siento, bella dama —pronunció inclinándose como lo harían en la antigüedad, robándole una sonrisa involuntaria—. Permítame recoger este desastre. 

A pesar de sus negativas ambos recogieron lo que se pudo para luego sentarse en el sofá mirándose con incomodidad. 

—¿Por qué estás aquí? —se atrevió a preguntar. 

—Ya lo… —negó y cruzó de brazos. 

—Te lo dije, si ellos volvían a intentar obligarte debiste decirles que te eché a patadas —Michael sonrió y negó.

—Nadie me ha enviado o forzado a venir. He pensado mucho en ti estas dos semanas que no nos hemos visto —esas palabras recorrieron su mente y cuerpo provocando que la piel se le erizara y su ritmo cardiaco aumentara considerablemente. 

—¿Por qué no viniste antes? —le vio suspirar y negar. 

—Mi trabajo me lo impedía. 

—Nunca me dijiste en qué trabajabas —Michael levantó la cerveza que ella le había ofrecido y se la bebió toda de un trago.

—Trabajo para una compañía de eventos o algo así —él se encogió de hombros.

—Eso significa que tienes afinidad con las personas, eso es bueno —ella murmuró sonriéndole, tomando su propia cerveza, dándole pequeños sorbos intentando consumir el tiempo. 

Quizá se trató del alcohol o de él, pero poco a poco la tensión fue alejándose de su cuerpo, relajándola, permitiéndoles tener una conversación tan fluida que no supo cómo terminaron uno al lado del otro. Ambos mirándose a la luz de las velas, tan cerca que sus respiraciones tocaban sus labios, él acunándole el rostro, ella ferrándose a sus antebrazos. Sus labios estaban a punto de tocarse, ella de recibir su primer beso; sin embargo el celular sobre la mesa comenzó a sonar sobresaltándolos, alejándolos de golpe provocando que la vergüenza se sintiera en la habitación como una tercera entidad. 

—Debo irme —pronunció él tomando el celular que les había interrumpido, metiéndoselo en el bolsillo de la chaqueta.

—Está bien —Hayley dijo sin poder mirarle al rostro, su cuerpo aún estaba sintiendo sus hormonas alocadas, su corazón siendo un tambor de samba. 

Michael no esperó a que le acompañara a la salida, cuando volteó a mirarlo ya se había ido. 

***

Dos semanas transcurrieron y él no volvió a aparecer, obligándole a darse por vencida a volver a verle. No tuvo el valor para preguntarle a Marie por él, por su número telefónico, quizá si no había aparecido nuevamente era que había descubierto que no era su tipo. No lo sabía y no quería estresarse por ello.

Estaba utilizando el celular de Marie para enviar un texto ya que el suyo estaba sin batería cuando llegó un mensaje de Mic hot date.

Lo siento, no puedo seguir viéndola, deja de pedirme, no importa si pagas el doble, siempre lo devolveré. 

Con curiosidad entró a la conversación y subió hasta el primer mensaje. 

Bienvenido a Hot Date, mi nombre es Michael y estaré feliz de acompañarte a cualquier evento o una cita si así lo quieres. 

La respuesta de Marie había sido larga donde le había hablado de Hayley, nombrando todo lo que le gustaba, lo que podía hacer y lo que no para mantenerla feliz durante la cita. 

Miró de reojo a su amiga entretenida con su bebé, permitiéndole continuar. 

Dos semanas después Marie le había contratado nuevamente, por eso Michael había aparecido en su casa, por eso se había visto obligado a permanecer por dos horas con ella.

En la respuesta de Marie ella le había pedido, casi suplicado que la besara y estúpidamente casi había sucedido. Su corazón se sintió burlado por ambas personas, pero debía perdonar a Marie, ella lo había hecho porque estaba preocupada de que pasara la vida sin vivir aunque sea solo un poco.

Marie le había vuelto a contactar y ahora él se negaba, haciendo muy claro que ella había sido una compañía de mierda. 

Intentando tragar la incomodidad envió el texto que había estado escribiendo y devolvió el celular inventando una excusa para irse. 

Al llegar a casa ingresó a la página Hot Date encontrándolo a él como uno de los más costosos, siendo una hora de su compañía cinco mil dólares, diciéndole que su amiga había gasta una fortuna en cuatro horas. 

Sin tener idea de lo que estaba haciendo compró dos horas con él, usando su segundo nombre como contacto.

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1 comentarios

  1. Si yo estuviera en la situación de Hayley creo que no lo vería más, que le diría a mi amiga que no ordinaria más a Michael.... No es justo que solo este con ella por el dinero, y que invente que no le pagaron....
    Besos gigantes!!!!
    XOXO

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