Love, amor, amour: Capítulo 5



“Nuestra vida está hecha para ser vivida, sola o acompañada; nosotros importamos, así que no temas, extiende tus alas y permítete ser libre, que el viento te ayude a alzar vuelo y cumplir tus sueños” 

Hayley presionaba publicar en su blog acompañada de una fotografía suya mirando el paisaje cubierto de nieve de Mont-Tremblant. 

Había decidido dejar su vida atrás y cumplir su sueño de viajar por el mundo o lo poco que le alcanzara con sus ahorros luego de desperdiciarlos dos años atrás por culpa de un corazón roto, pero lo había valido, de pronto su blog comenzó a ser popular, mostrándole que no era la única solitaria, que sus palabras habían comenzado a hacer mella en otras personas, quienes estaban pensando en ellas, llevándole a dar conferencias, empresas patrocinando sus viajes. Si se detenía a pensarlo, si no hubiese sucedido lo de Michael, si su corazón no hubiese sido ilusionado y roto, era muy probable que no hubiese tenido el valor de tirar todo por la borda, quizá estaría sentada en su sofá, escuchando a Katy Perry, cenando pizza, culpando a la sociedad por algo que ella es capaz de cambiar en su mundo. 

—Me gusta mi vida —pronunció antes de llenar sus pulmones de aire y dejarlo ir lentamente. 

—Me gustas tú —una voz masculina sonó a sus espaldas, una voz que hizo su piel erizarse y su corazón acelerarse; había pasado dos años desde la última vez que lo vio, pero el tiempo no había importado para su cerebro, conservaba una clara imagen en sus recuerdos, su voz, su risa. Había intentado olvidarlo, pero a veces él seguía apareciendo en sus sueños. 

—Vete —cerró los ojos y dijo en un susurro esperando que su mente disipara aquel pensamiento, que era solo una ilusión creada por su cerebro. 

—Llevo un año siguiendo tus pasos —aquella voz pronunció antes de sentir un peso cálido sobre los hombros; eso fue una alarma en su mente que sonaba fuerte y claro, era real; lentamente abrió los ojos y lo primero que notó fue una manta gris cubriéndole, protegiéndole del aire frío, lo segundo, un hombre estaba sentado a su lado en el banco fuera de su cabaña—. Eres difícil de encontrar, cada vez que llegaba a la ciudad donde se suponía que estabas, ya te habías movido a otro lugar. 

Tomando una bocanada de valor, giró el rostro para encontrarse con esa mirada azul ártico, muy acorde al entorno; él había cambiado, su imagen estilizada había quedado atrás, ahora lucía más rustico, su mentón estaba cubierto por una barba un poco más oscura, su cabello estaba cubierto por un gorro, pero era notorio que estaba ligeramente largo, sus trajes ahora eran pantalón de mezclilla, suéter y una chaqueta. 

—¿Por qué me seguías? —Michael le dedicó una sonrisa que calentó su corazón. 

—Me tomó siete meses descubrir que realmente me gustas, que fui un idiota por todo lo que sucedió y no buscarte después de aquel día, que necesitaba descubrir si lo que sentimos desde el comienzo era real y no solo algo creado por mi mente —Michael suspiró levantando vaho al aire. 

>>Otros cinco meses fueron necesarios para ordenar mi vida, terminar la relación en la que estaba, tener el valor de ir por ti —soltó una risa amarga—. Cuando tuve los pantalones de ir a tu casa sosteniendo un ramo de rosas, descubrí que te habías ido, Marie respondió a tu puerta y me dijo que habías viajado y no sabía cuándo regresarías. 

>>Cada dos semanas conducía a tu casa esperando que estuvieses allí, pero solo encontraba oscuridad, llamaba a Marie y me decía en qué parte del mundo estabas, que revisara tu blog —Hayley entrelazó los dedos sobre su regazo y lo miró de reojo. 

>>Me cansé de esperarte, así que decidí armar mi equipaje y seguirte. Hasta que finalmente pude encontrarte. Marie fue de gran ayuda, así que no te enojes con ella —Hayley sonrió y asintió. 

—Te tomó demasiado tiempo, quizá aquella chispa que yo también sentí, se esfumó —se encogió de hombros y tomó ambos extremos de la manta, cerrándolas en su pecho, sintiendo el latir azorado de su corazón. 

—Si eso ha pasado, estoy dispuesto a encenderla nuevamente —le vio meterse la mano en el bolsillo para luego mostrársela cerrada con la palma arriba. Lentamente la abrió—, incluso traje mis fósforos —Fue imposible contener la risa. 

—Quizá, solo quizá, te permita utilizarlos —pronunció mirando la puesta de sol. Michael volvió a meter la mano en el bolsillo. 

—Lo compré pensando en ti —Michael abrió la mano mostrándole una pulsera donde colgaban las pirámides de Egipto, el Arco de Triunfo, la Torre de Pisa y la Estatua de la Libertad. 

—Es hermoso —susurró deslizando el dedo sobre cada uno de los dijes de plata. 

—No voy a cortarte las alas, Hayley, voy a volar contigo —ella sonrió y un nudo se instó en su garganta evitándole hablar, solo pudo asentir y permitirle colocar la pulsera en su muñeca izquierda. 

—También te extrañé —Hayley se atrevió a decir antes de abrazarlo, huyendo a que mirara su rostro mientras lo decía. La única vez que habían tenido contacto físico fue la última noche, pero, en ese momento sentir su calor, su olor resultaba tan familiar, parecía que había anhelado su contacto por mucho tiempo que fue imposible evitar que el par de lágrimas escaparan de ella, del peso que no sabía cargar sobre su corazón se alejase lentamente. 

—Antes de continuar con todo esto, hay algo que debo hacer —Michael le tomó las manos en las suyas y le miró a los ojos—, es algo realmente importante —liberó sus manos y le acunó el rostro—, me arrepiento no haberlo hecho antes, pero, ahora puedo recomponer mi error —unió sus labios en un tierno beso, del cual ella no sabía cómo reaccionar, solo pudo aferrarse a su chaqueta y dejarse guiar por el instinto. 

—Valió la pena la espera —murmuró Hayley sin abrir los ojos, sonriendo. Su risa rica llenó sus sentidos obligándole a mirarle, encontrándose con aquellos ojos claros. 

—Tengo tanto que enseñarte —él dijo antes de besarla de forma cruda, estaba segura que sus labios no volverían a ser los mismos. 

—Vas a matarme —susurró ella sin aliento. 

—Trataré de no hacerlo —rió. 

Le tomó la mano y le ayudó a levantar, abrazándola en las últimas luces del alba, besándola una vez más. 

—Vamos a disfrutar el año nuevo en la ciudad, cuidaré de tu corazón todo el tiempo que me permitas hacerlo, lo prometo —Michael le sonrió y rodeó la cintura con el brazo. 

—Si rompes mi corazón una vez más, juro que te romperé una pierna —el rostro de Hayley mostraba seriedad en su comentario hasta el punto de hacerlo dudar, de pronto ella comenzó a reír y él le acompañó. 

—Intentaré mantener mis piernas a salvo —dijo guiándola hacia la entrada, a su coche. 

Aquella noche bajo las luces centelleantes de los fuegos artificiales ellos se prometieron intentarlo sin obstáculos, seguir el camino que el destino había trazado la primera vez que los unió mucho tiempo atrás, en aquella cafetería donde él chocó contra ella tirando su café al suelo, esa tarde él le había invitado un café y compartido una conversación amena; quizá el mismo destino aún no los vio listos para ser el uno para el otro, pero ahora era el momento correcto para compartir sus vidas. 




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2 comentarios

  1. Awww por fin Michael tuvo la valentía suficiente para buscarla... solo espero que esta vez aproveche la oportunidad que le está dando Hailey....
    Es lindo que por fin estén juntos!!!!
    Besos gigantes y muy feliz navidad linda!!!!
    XOXO

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  2. maravilloso capitulo¡¡¡ espero que hayas tenido una feliz navidad y te deseo un muy feliz Año Nuevo corazón.

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